Inicio Info Cáncer Información sobre tipos de cáncer Genitourinario Cáncer de testículo

Cáncer de testículo

E-mail Imprimir PDF

Página 1 de 11
Ver todas las páginas

AUTOR: Dr. Juan Fco. Rodríguez Moreno 

(Las palabras subrayadas pueden encontrarse en el glosario, al final del documento)

El testículo es un órgano par, de morfología ovoidea, cuyas funciones principales son la producción de los espermatozoides y la síntesis y secreción de las hormonas sexuales masculinas. Los testículos se encuentran en el escroto, una bolsa de piel que los protege. Cada testículo está suspendido de un cordón espermático, el cual contiene los vasos sanguíneos, nervios del propio testículo, y el conducto deferente por el que ascienden los espermatozoides desde el epidídimo.

Los testículos tienen varias tipos de células en su estructura  con distintas funciones. De todas ellas la población mas relevante es la de unas células denominadas células germinales, las cuales por efecto de las hormonas masculinas maduraran para dar lugar a los espermatozoides a partir de la adolescencia. Pues bien, cuando un paciente desarrolla un tumor maligno del testículo, en 9 de cada 10 ocasiones este tumor se genera a partir de esas células germinales. De ahí que al cáncer de testículo se le denomine también Tumor de Células Germinales (TCG) siendo términos equivalentes.
 
El cáncer de testículo es el tumor más frecuente en hombres entre los 15 y los 35 años. Sin embargo, tras este pico de incidencia se convierte en una rareza y, en general sólo supone el 1% del total de los tumores diagnosticados en varones.  Su frecuencia varia en los diferentes países por motivos que desconocemos.
 
En los Estados Unidos de América se estima que unos 8.000 nuevos casos de cáncer de testículo son diagnosticados cada año. En España entorno a 800.
 
Desde los años 90 el número de casos diagnosticados va en aumento por causas que se desconocen aunque la mortalidad ha descendido, reflejando las mejoras en el tratamiento de estos pacientes.
 
Afortunadamente, la gran mayoría de los pacientes se curan, incluso en aquellos casos en los que la enfermedad se presenta inicialmente ya muy avanzada. Esto es posible fundamentalmente gracias a los esquemas de quimioterapia basados en un fármaco que se llama cisplatino y que se comenzaron a desarrollar durante la década de los 70 del siglo pasado. Hasta entonces esta enfermedad era incurable en su forma extendida.