Las personas con cáncer de pulmón a menudo experimentan determinados síntomas, aunque no siempre es así; o bien los síntomas son muy parecidos a los de otras enfermedades benignas.
Las ocasiones donde no se presentan síntomas, el cáncer de pulmón se suele detectar en una radiografía efectuada por otras razones. Pero la mayoría se diagnostican cuando el tumor crece, ocupa espacio, o comienza a interferir con las estructuras cercanas.
Los tumores de pulmón también pueden generar líquidos que se acumulan en el pulmón o en el espacio alrededor del pulmón. Los tumores literalmente empujan el aire fuera del pulmón y provocan el colapso del pulmón (atelectasia pulmonar).
De esta forma los tumores pulmonares pueden impedir el intercambio de oxígeno y anhídrido carbónico obstaculizando el flujo de aire en los pulmones u ocupando totalmente el espacio que normalmente se requiere para el intercambio gaseoso. Así, los posibles síntomas son:
- Cansancio
- Pérdida de apetito
- Tos seca o con flema
- Tos con sangre en el esputo (hemoptisis)
- Dificultad para respirar (disnea)
- Dolor
Otros síntomas pueden venir derivados de las posibles metástasis (invasión a distancia en otras localizaciones del cuerpo), como en los ganglios linfáticos, pulmones, huesos, cerebro, hígado, y glándulas suprarrenales.
A veces, hay una serie de síntomas de un proceso que se llama síndrome paraneoplásico, que es motivado por unas sustancias bioquímicas y hormonas producidas por el tumor y producen incorrecciones en la función de otros órganos.
Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si ha invadido otros órganos.





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