La supervivencia a cinco años en general está en torno al 96,9 %, siendo del 99,7 % para estadios localizados y de 57,8 % para estadios avanzados.
Una vez tratado con éxito un cáncer de tiroides, hay que realizar revisiones periódicas con el objetivo de detectar las posibles recaídas y controlar los efectos secundarios. El seguimiento de todo paciente tratado de un cáncer de tiroides siempre debe realizarlo entre otros especialistas un endocrinólogo, ya que la correcta función tiroidea es fundamental para el mantenimiento del resto de las funciones del organismo.
Las pruebas que habitualmente se realizan son las siguientes:
- Analítica completa
- Ecografía cervical
- Rastreo con I-131.





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