Pocos tumores han presentado tantos cambios en el tratamiento en los últimos años como los tumores de cabeza y cuello.
Pocos tumores han presentado tantos cambios en el tratamiento en los últimos años como los tumores de cabeza y cuello.
Ello se debe al progreso de la biología molecular y la nueva forma de entender el cáncer, es decir no solo atacando lo visible que es lo que hace la cirugía, y la radioterapia, si no todos aquellos cambios en las células y en los genes que pueden llevar en algunos casos a la erradicación de un tumor en forma definitiva.
Sin embargo, la curación en este tipo de tumores como en la mayoría de otros, solo se logrará con diagnóstico precoz en estadios iniciales de enfermedad, antes de que el número de células tumorales sea lo suficientemente grande que impida la erradicación definitiva.
No obstante en los últimos años han aparecido nuevos fármacos frente a dianas moleculares, alguno de los cuales ya han sido aprobados para su empleo a nivel asistencial.
Bloqueo del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR) - Anticuerpos Monoclonales:
Descriptos en 1977 por Cesar Milstein (Premio Nobel Medicina) son lo que en lenguaje popular se denominan “balas dirigidas”. Realmente son proteínas que actúan sobre receptores que se encuentran en la superficie de la célula tumoral (y en algunas normales), siendo el receptor del factor de crecimiento epidérmico el más importante hasta la fecha.
Pueden ser quiméricos o humanizados, y al unirse al receptor de la célula tumoral impide que esta crezca, que de metástasis y la induce a morir. Lógicamente esto no sucede en todos los casos, pero en tumores de cabeza y cuello ya hay uno de ellos aprobado para su empleo en pacientes llamado cetuximab (Erbitux®), que en combinación con radioterapia ha demostrado ser mas efectivo que la radioterapia sola para tumores locales.
Posiblemente en tumores metastásicos demuestre también su eficacia. La toxicidad mas frecuente de este fármaco consiste en reacciones en la piel que suele ser moderada y transitoria.
Otro anticuerpo en desarrollo es el Panitumumab con el que se están realizando estudios en combinación con quimioterapia.
Otras sustancias denominadas pequeñas moléculas se administran por boca y actúan inhibiendo señales entre las células para producir también la muerte de estas, impedir las metástasis y de esa forma intentar incrementar la posibilidad de curación.
De ellas destacan erlotinib y lapatinib, en pleno desarrollo en tumores de cabeza y cuello en especial combinados con radioterapia. Estos fármacos al igual que varios en desarrollo en su mayoría están bajo estudios clínicos, siendo solamente Erbitux/Radioterapia, el único tratamiento aprobado en casos puntuales.





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