La última versión de la clasificación de los tumores cerebrales es del año 2007. Esta diferenciación entre distintas variedades tumorales se hace basándose en dos aspectos esenciales: el tipo de célula a partir de la cual se origina el tumor y el grado histológico que define el comportamiento biológico (agresividad) del tumor; este último va desde el grado I que son tumores con bajo potencial de reproducirse y curables, hasta el grado IV.
La clasificación contempla siete apartados, en los que se incluyen 133 variedades diferentes de tumores, lo que muestra la gran complejidad diagnóstica de los mismos. Los tumores cerebrales reciben el nombre en función de la célula en la que se originan, siendo los más frecuentes los denominados astrocitomas (superiores al 50%); éstos se dividen en 4 grados, que reflejan diferentes evoluciones. Los de grado 1 y 2 se denominan de bajo grado y tienen mejor pronóstico con mayor supervivencia. Los de grado 3, que también se denominan astrocitomas anaplásicos, presentan mayor agresividad. Por último, los de grado 4, son los más frecuentes, se denominan glioblastomas, y son muy infiltrantes y de comportamiento más agresivo.
Otro tipo histológico, diferente del astrocitoma, pero dentro del grupo de gliomas lo constituyen los denominados oligodendrogliomas. Éstos son tumores menos frecuentes, de evolución más lenta y más sensibles a la quimioterapia.
Los ependimomas, último tipo de gliomas al que nos vamos a referir, son tumores mucho menos frecuentes que los anteriores y se dan sobre todo en la infancia y la adolescencia.
Otros tipos tumorales, ya fuera del grupo de los gliomas son:
El meduloblastoma, aunque muy poco frecuente en el adulto, es el segundo tumor cerebral más frecuente en el niño. Se localizan en el cerebelo, son muy invasivos y de rápido crecimiento. A diferencia de la mayoría de los tumores cerebrales primarios, tienen capacidad de diseminarse a otras partes del organismo: principalmente al hueso. Los meningiomas son en general benignos y se desarrollan a partir de las meninges. Los cordomas son muy poco frecuentes y de comportamiento también generalmente benigno. Los linfomas cerebrales son tumores del sistema linfático, aunque pueden darse en personas con la inmunidad (defensas) conservada, también suelen aparecer en pacientes inmunodeprimidos (pacientes trasplantados o con SIDA).





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