La cirugía habitualmente constituye un componente esencial del tratamiento multimodal de los sarcomas óseos. El cirujano debe estar involucrado en el diseño de la mejor estrategia de toma de biopsia, como hemos visto previamente.
Su protagonismo es mayor en aquellos tumores con escasa sensibilidad a otras terapias, como el condrosarcoma, y menor en los que son muy quimio y radio-sensibles, como los sarcomas de Ewing.
El procedimiento quirúrgico específico depende de la localización y de la extensión del tumor primario. Cuando el tumor afecta una extremidad, se intenta recurrir a la amputación como último recurso. En las últimas décadas se han desarrollado una serie de procedimientos destinados a conservar la extremidad y su función.

Figura 3. Cirugía conservadora de extremidad: resección completa de un sarcoma de Ewing en diáfisis femoral, sustitución con injerto óseo alogénico y estabilización con clavo.
La cirugía conservadora de miembro persigue la exéresis completa del tumor, con márgenes de seguridad, así como la sustitución del defecto estructural mediante la implantación de prótesis o injertos (Figura 3). Cuando el tumor es muy grande, en algunos estudios se ha demostrado que la administración de quimioterapia pre-operatoria puede aumentar la tasa de cirugías que no conllevan la amputación del miembro.
Finalmente, incluso en algunos casos de recaída local o de metástasis puede plantearse la cirugía de rescate, dado que en algunos pacientes es capaz de incrementar la probabilidad de supervivencia a largo plazo, como se verá más adelante.





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