El linfoma de Hodgkin es un cáncer que tiene una buena probabilidad de curación tras una recaída. Cuando se detecta una recaída o progresión debe realizarse el mismo estudio diagnóstico y de extensión que se recomienda tras el diagnóstico inicial.
Para elegir el mejor tratamiento para un paciente en recaída deben tenerse en cuenta los siguientes factores:
- Estadio de la enfermedad en el diagnostico inicial.
- Estadio de la enfermedad en el momento de la recaída.
- Edad del paciente.
- Enfermedades concomitantes.
- Tiempo trascurrido desde el primer tratamiento hasta el momento de la recaída.
- Tratamiento administrado inicialmente.
- Cifra de hemoglobina en el momento de la recaída.
- Velocidad de sedimentación.
- Presencia de síntomas B.
El tratamiento indicado en la mayoría de los pacientes consiste en la administración de altas dosis de quimioterapia, con o sin radioterapia asociada, seguido de transplante de células progenitoras hematopoyéticas autólogas (figura 5).

Para pacientes que no puedan recibir altas dosis de quimioterapia (edad avanzada, enfermedades concomitantes o deseo personal) el tratamiento suele consistir en la administración de un esquema de quimioterapia de segunda línea con o sin radioterapia asociada sobre las zonas dónde ocurrió la recaída.
En casos muy seleccionados puede optarse por utilizar radioterapia exclusiva como tratamiento de la recaída. En estos casos suele utilizarse radioterapia de campo extendido.





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