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Consecuencias del tratamiento en la vida sexual de la mujer

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El objetivo del tratamiento del cáncer de cérvix es un adecuado control del tumor sin efectos secundarios. Sin embargo, hay que recordar que es un tumor que ocurre en mujeres relativamente jóvenes, por lo que puede repercutir en la vida sexual y fertilidad de la paciente.

El tratamiento de la disfunción sexual debe abarcar tanto el aspecto físico como el psicológico.

Los órganos reproductivos, vagina y área vulvar, son muy importantes para la identidad femenina. Los problemas con estos tejidos y su función, pueden afectar de forma adversa el interés y la respuesta sexual.

El estado reproductivo y la fertilidad, independientemente de si tienen hijos es una parte fundamental de la identidad femenina y la pérdida de ello conlleva a alteraciones en la vida sexual de la mujer.

La pérdida de la función ovárica, secundaria a los tratamientos, implica perder la capacidad reproductiva y pasar al estado de menopausia con los síntomas secundarios de la misma y el significado negativo que ello conlleva. La consulta con un terapeuta especializado puede mejorar el estado físico y disminuir el impacto psicológico.

El tratamiento quirúrgico del cáncer cervical en estadios iniciales permite conservar los ovarios, preservando su función.

Hemos comentado previamente la posibilidad de realizar traquelectomia (extirpación sólo del cuello cervical, preservando el resto de órganos y estructuras) en pacientes jóvenes, con deseo de procrear y tumores no superiores a 2 cm.

En el tratamiento de la enfermedad avanzada deben considerarse los siguientes aspectos.

Durante la radioterapia los tejidos pueden enrojecer e inflamarse, causar dolor o sangrado. Tras la inflamación aguda puede ocurrir fibrosis que ocasiona rigidez de la vagina; que puede mejorar tras la colocación de dilatadores de plástico o grandes tampones, lo que permitirá mejorar las relaciones sexuales y facilitará los exámenes ginecológicos.

La paciente seguirá las instrucciones del especialista sobre la conveniencia de mantener relaciones sexuales, durante el tratamiento. Habitualmente se recomienda la abstención sexual. Recordar que los genitales externos y la vagina conservan igual sensibilidad que antes del tratamiento.

Algunos quimioterápicos pueden irritar las mucosas del cuerpo, incluida la vaginal, que puede estar más seca e inflamada. Durante la quimioterapia son frecuentes la infecciones vaginales por hongos, especialmente en las mujeres que precisan tomar corticoides o antibióticos.

La quimioterapia también puede facilitar la reaparición de infecciones por herpes genitales o verrugas si la mujer las ha sufrido previamente. La paciente consultara inmediatamente al especialista para el tratamiento adecuado.

Las infecciones por hongos pueden ser prevenidas evitando llevar pantys de nylon, y pantalones ajustados. Es aconsejable vestir con ropa ancha y de algodón que permite la transpiración de esta zona evitando la humedad, que facilita las infecciones por hongos.
El deseo sexual disminuye frecuentemente en las pacientes en tratamiento con quimioterapia, debido a los efectos secundarios del mismo (nauseas, vómitos, debilidad).

Tras finalizar la quimioterapia, los efectos secundarios de la misma mejoran progresivamente y el deseo sexual, por esta causa habitualmente se recupera.
La mujer en tratamiento con quimioterapia puede sentirse menos atractiva debido a la pérdida de cabello, disminución de peso. Estos problemas desaparecen al finalizar el tratamiento.

En cirugías agresivas (exenteración pélvica), la reconstrucción de la vagina es una opción que mejora significativamente la calidad de vida en estas pacientes.

 

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