Después del tratamiento del cáncer de vejiga es muy importante realizar revisiones periódicas. Las revisiones en los pacientes con estadios 0 y I, así como en aquellos con estadios II y III en los que no se extirpa la vejiga, suelen incluir cistoscopia y análisis de orina para detectar las recaídas.
En los casos más avanzados, además de la recogida de síntomas y de la exploración física, suele realizarse de forma periódica pruebas de imagen, como radiografía de tórax, TAC abdominal y de tórax o ecografía de abdomen y de vías urinarias. Según la extensión de la enfermedad en el momento del diagnóstico y los síntomas que presente el paciente, se pueden añadir otras pruebas. La frecuencia de las revisiones suele ser variable y suele disminuir según pasa el tiempo desde que el paciente presentó la enfermedad.





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