Después del tratamiento del cáncer de testículo es muy importante realizar revisiones periódicas. Las revisiones son más intensas en los pacientes con estadio I en los que se no se administra tratamiento complementario después de la cirugía, porque su riesgo de recurrencia es mayor.
En estos pacientes, es frecuente que se realicen controles cada 1 ó 2 meses durante el primer año.
En las revisiones, además de la recogida de síntomas y de la exploración física, suele realizarse una determinación de los marcadores tumorales de los tumores de testículo. Además de forma periódica suele realizarse radiografía de tórax, TAC abdominal y una ecografía de testículo. Según la extensión de la enfermedad al diagnóstico y los síntomas que presente el paciente se pueden añadir otras pruebas distintas.
La frecuencia de las revisiones suele ser variable y su duración debe ser de por vida, ya que existe un pequeño riesgo de desarrollar tumores en el testículo sano.





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