- Hemograma: Puede determinar la presencia de anemia o alteraciones de las pruebas hepáticas.
- Marcadores tumorales: Son de especial utilidad el CA 19.9 y el CEA. En caso de presentar valores elevados al diagnóstico, se utilizarán como seguimiento de la enfermedad.
- Pruebas radiológicas:
- Ecografía abdominal: Generalmente es la primera exploración realizada. Puede demostrar la presencia de dilatación de la vía biliar o la existencia de una masa vesical . Es una exploración sencilla de realizar.
- TAC abdominal: Es la prueba radiológica diagnóstica de elección. En la mayoría de los casos permite definir la resecabilidad (capacidad de eiminar completamente el tumor en la cirugía) del tumor.
- RMN abdominal: Se utilizará en caso de que existan dudas en el resultado del TAC abdominal.
- Rx. tórax: En caso de aparecer lesiones sospechosas de posibles metástasis pulmonares, se realizará un TAC torácico para completar el estudio.
- Biopsia con aguja fina: Esta es una exploración diagnóstica necesaria para los pacientes que no sean candidatos a cirugía de resección como primera maniobra terapéutica. En caso de que el tumor sea resecable (capacidad de eliminarse por cirugía), será preferible obtener el material anatomopatológico (el material de la biopsia) en el acto quirúrgico.
- Colangiopancreatografia retrógrada endoscópica: La exploración puede ser diagnóstica en caso de que exista una obstrucción tumoral en la vía biliar. No se recomienda su realización si el paciente es candidato a la realización de una cirugía radical, con el objetivo de disminuir el riesgo de sépsis biliar.





Digg
Del.icio.us
Yahoo
Technorati
Googlize this
Blinklist
Facebook
Wikio
Meneame






