Tratamiento: aspectos generales

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Actualmente el tratamiento del cáncer de hígado es un tema de debate y un área de extensa investigación clínica.

Antes de empezar el tratamiento, es conveniente que los pacientes consideren participar en un ensayo clínico (estudio de investigación que procura mejorar los tratamientos actuales u obtener información sobre tratamientos nuevos para pacientes con cáncer).

Las principales estrategias terapéuticas utilizadas en el tratamiento del cáncer de hígado son:

Cirugía:

Su objetivo es extirpar el tumor con márgenes libres, es decir, sin dejar enfermedad residual. Se considera indicada en estadios iniciales de la enfermedad (resecable), en pacientes con buena función hepática.

El transplante hepático se plantea en pacientes menores de 65 años, en estadios iniciales de enfermedad, y con una serie de características determinadas. Su fundamento es la extirpación del tumor así como del hígado cirrótico, eliminando así el principal factor de riesgo. Sus inconvenientes son la dificultad técnica de la intervención, la inmunosupresión a largo plazo, y la escasez de órganos para transplante.

Tratamiento percutáneo:

Se considera en aquellos pacientes en los que, presentando estadios iniciales de la enfermedad, no son candidatos para resección quirúrgica o transplante hepático. La inyección percutánea de etanol guiada por ecografía (alcoholización) es el método más extendido dentro de esta categoría, dada su eficacia, bajo coste, seguridad y relativa sencillez. La criocirugía (destrucción del tumor mediante congelación) coagulación por microondas y ablación por radiofrecuencia (destrucción del tumor mediante calor) son nuevas modalidades de tratamiento local percutáneo. La radiofrecuencia es la única de estas técnicas percutáneas que se ha demostrado superior a la ablación percutánea con etanol.

Tratamiento sistémico:

La quimioembolización es un tratamiento local no curativo que consiste en la infusión de un fármaco a través de las arterias. Está indicada en estadios iniciales no subsidiarios de cirugía, transplante o ablación por radiofrecuencia. Esta técnica también puede ser utilizada como paso intermedio al trasplante. La trombosis venosa portal, la trombocitopenia y la insuficiencia hepática pueden ser contraindicaciones para esta técnica.

La quimioterapia sistémica, ya sea de administración oral o intravenosa, consiste en la introducción de un fármaco para que éste alcance el torrente sanguíneo y así tratar de eliminar las células cancerosas de todo el cuerpo (dentro y fuera del hígado).

En 2007 se presentaron los primeros resultados que demostraban como sorafenib, fármaco de administración oral dirigido contra ciertas dianas celulares, era capaz de prolongar tanto la supervivencia global, como la supervivencia sin progresión en pacientes con hepatocarcinoma avanzado y buen estado general, comparándose frente al mejor tratamiento de soporte. Actualmente el tratamiento con sorafenib se recomienda para pacientes Child-Pugh A con hepatocarcinoma metastásico, y es una de las alternativas de tratamiento para pacientes con hepatocarcinoma localizado inoperable.

Actualmente existen ensayos clínicos que tratan de probar la eficacia de otros fármacos sistémicos en el hepatocarcinoma, ya sea al inicio del tratamiento o tras fracasar alguna de las estrategias anteriormente comentadas. En pacientes con estado general conservado esta alternativa puede ser ofrecida por el equipo médico, y debiera ser considerada por el paciente.

Radioterapia:

La radioterapia convencional no es una técnica aplicable al tratamiento local del cáncer de hígado. Nuevas modalidades de tratamiento radioterápico se encuentran todavía en investigación.

Otros tratamientos en investigación son la hipertermia y las terapias biológicas (inmunoterapia).

 

 

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