El cáncer gástrico posee varios patrones de crecimiento, que pueden ocurrir al mismo tiempo y no son excluyentes entre sí.
Habitualmente, se produce en primer lugar la extensión local, después la infiltración linfática y, por último, la diseminación hematógena. La “siembra” peritoneal por células cancerígenas es otra manera de progresión del tumor.
1. Extensión local: El cáncer puede crecer en todas las direcciones: hacia el interior o el exterior del estómago, hacia arriba o abajo. Puede estrechar o, incluso, cerrar el cardias o el píloro provocando una obstrucción. En ocasiones, afecta a las “paredes” del estómago reduciendo su capacidad (esta forma de crecimiento se conoce como linitis plástica) o avanza hasta órganos vecinos (hígado, bazo, etc) y se introduce en ellos (fenómeno denominado invasión de órganos o estructuras vecinas).
2. Infiltración linfática: Los ganglios linfáticos son unas pequeñas estructuras anatómicas de forma nodular, que están distribuidos por todo el organismo, y que sirven como barrera contra las infecciones. Los ganglios se agrupan en “cadenas ganglionares”. Las células cancerígenas tienen capacidad para emigrar desde donde se han originado (tumor primario) y desplazarse por los vasos linfáticos hasta llegar a los ganglios.

3. Diseminación hematógena: Cuando las células cancerígenas alcanzan el torrente sanguíneo, “viajan” para depositarse como nuevos focos tumorales en otros órganos. Son las “metástasis a distancia”, es decir, a distancia del sitio donde se ha originado el cáncer. Por ejemplo, las metástasis (= ramificaciones) en el pulmón o en el hueso se producen por diseminación hematógena. El cáncer gástrico se disemina por vía hematógena principalmente al hígado, a los pulmones, a los huesos y a otros órganos (por este orden de frecuencia).

4. Siembra peritoneal: Las células cancerígenas pueden “descamarse”, “soltarse” o “caerse” del tumor del estómago y depositarse en la superficie de otros órganos o estructuras abdominales y pélvicas, como el intestino delgado o los ovarios, produciendo nuevos focos tumorales.
Clasificación por estadios
Los cánceres se clasifican por etapas o estadios. Este tipo de clasificación permite agrupar a los pacientes con cánceres en los mismos estadios, porque tienen un pronóstico similar y se les aplican tratamientos similares.
La clasificación más empleada es el TNM: la “T” es por el Tumor, la “N” por los ganglios (Nodes en inglés) y la “M” por las Metástasis. En función del T, N y M se definen los estadios:
Estadio 0 o carcinoma in situ: Es la etapa más inicial del cáncer. Se localiza en la parte más superficial de la mucosa, y no infiltra las otras capas del estómago, no invade los ganglios regionales ni produce metástasis a distancia.
Estadio I: El tumor no llega a la serosa. Después del estadio 0, es el mas favorable (= mejor pronóstico).
Estadio II y III: Es una etapa intermedia. El estadio II tiene mejor pronóstico que el III. Para establecer este estadio, se tiene en consideración tanto el nivel de afectación de la pared gástrica como si existen ganglios afectados por el tumor.
Estadio IV: Es la etapa más avanzada. Su pronóstico es el peor.
• El tumor invade otros órganos vecinos y, además, hay infiltración de los ganglios, o
• Hay mas de 15 ganglios regionales invadidos, o
• Existe metástasis a distancia, por ejemplo: metástasis en hígado, pulmón, huesos, ovarios, ganglios lejanos (son distintos de los ganglios perigástricos o regionales), etc.
La supervivencia de los pacientes con cáncer gástrico se relaciona con estos estadios, siendo > 95% en el estadio 0 y va descendiendo a medida que aumenta el estadio. El estadio IV es el de menor supervivencia (menos tasa de curación).





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