En los últimos años el uso de terapias complementarias por parte de los pacientes se ha incrementado. En un estudio de pacientes con neoplasia avanzada se les realizó una encuesta para saber si utilizaban las terapias complementarias y alrededor del 60-88% de los pacientes las habían utilizado en algún momento después del diagnóstico, con variaciones en el porcentaje dependiendo del área geográfica y el tipo de cáncer2. En otro estudio se apreció que las vitaminas y suplementos de hierbas son los más usados (63%), seguidos de las terapias manuales (60%), y el de dietas especiales (macrobióticas, vegetarianas...) entre el 9 y el 24% con la expectativa de mejorar la calidad de vida ante los efectos secundarios propios del cáncer y de su tratamiento.